
Todo sabe a salado: El viento, las flores,
el canto de las gaviotas... mis recuerdos.
Arena, vida, mar.
Mar de mi silencio.
Pasión dormida en el letargo del recuerdo.
Letanía de verdades ocultas.
Atardecer infinito, oleaje de farándulas,
calle amarilla, buzón sin cartas,
mayo sin domingos.
Nunca me bañaré en un mar de estrellas
ni regaré la arena con mis besos.
¡Amarga letanía!
Me debato entre este mar y mis recuerdos,
desafinando el camino con el primer acorde
que encuentro... oliendo a melancolía,
a piel sin acuífero, a tiempo.
Hartazgo de amontonar desvelos.
Hoy me basta este mar sin mácula
para que nazcan soles de nuevo.
Adelaida Hidalgo